miércoles, 11 de abril de 2012



Religión
En los principios, los chinos profesaban un sistema más bien moral que religioso. Seiscientos años antes de la Era cristiana, el budismo se extendió por toda la China, donde todavía es profesado por la mayor parte de sus habitantes. Esta religión reconoce un ser supremo, todopoderoso, representado por Budha, personaje que subsiste eternamente en la persona del gran lama. Supone además un gran número de dioses subalternos y de espíritus subordinados unos a otros y diferentes en rango y poder.
Unos quinientos años antes de J. C., el filósofo chino Confucio enseñó una nueva religión, el confucismo, la que reconoce un solo Dios, pero no admite altares ni sacerdotes.
Cada pueblo tiene la religión que hereda de los antepasados. Los estudiosos dicen que la primitiva religión de los chinos, como de los pueblos que vivían cerca de ellos, era el culto a los antepasados, y a las fuerzas de la naturaleza, a las que creían dotadas de espíritus propios. Precisamente estas dos religiones primitivas han impregnado de forma evidente los dos sistemas filosóficos y religiosos más importantes de la historia china, respectivamente el confucionismo y el taoísmo.
El culto a los ancestros en China
Posiblemente la práctica religiosa más extendida en China es el culto a los ancestros. Un culto que de alguna forma se extiende desde las primeras manifestaciones de su cultura, hasta nuestros días, y que se apropia o utiliza las tres religiones principales taoísmo, budismo y confucianismo. Aunque el culto a los ancestros se suele relacionar con el confucianismo, su origen es mucho más antiguo, extendiéndose su práctica a todas las esferas de la vida religiosa china. A lo largo de este tiempo como religión primordial de los chinos, ha pasado a convertirse en la piedra angular de su vida familiar y social, y en la propia esencia alrededor de la que se construye el carácter de cada persona.
Desde el pasado remoto los chinos consideraban que la persona estaba formada por un cuerpo y varias almas, que no morían con el cuerpo, sino que tras la muerte pasaban a vivir en el mundo de los espíritus. En ese mundo los muertos tenían las mismas necesidades que cuando estaban vivos, comida, ropa, armas, adornos, etc. Objetos que les eran proporcionados por sus descendientes vivos, generalmente enterrados con ellos en las tumbas, o mediante los sacrificios ante las tabletas de los ancestros. Esa es la razón de que en las tumbas antiguas de los reyes y emperadores se hayan descubierto magníficos tesoros que reflejan las necesidades que el fallecido podía tener en el mundo de los espíritus, incluyendo objetos de culto, soldados, guardianes y artículos de su vida cotidiana.
Al igual que cuando estaban vivos los ancianos eran respetados, cuando morían y se convertían en ancestros, eran aún más venerados, pues aunque en ese estado pasaban a depender de sus descendientes vivos, que durante cada comida les ofrecían unos granos de arroz o un poco de vino en los altares de sus hogares, a su vez adquirían la capacidad de bendecir y ayudar a sus descendientes, proporcionándoles prosperidad, felicidad y fortuna. Si bien se creía que los antepasados estaban presentes continuamente, como demostraba la presencia en cada hogar de la tableta de los ancestros, su presencia se hacía más evidente durante algunas festividades y celebraciones, cuando se creía que compartían las ofrendas que sus descendientes les proporcionaban. Pero si a estos ancestros no se les proporciona las cosas que necesitan, se enfadan y hacer daño a sus descendientes. Se convierten en demonios.
Los ancestros de los clanes más poderosos, de los clanes reales, se convirtieron en los tiempos antiguos, en los dioses de todos sus súbditos.
Restos de estas creencias primitivas se encuentran todavía hoy en día en las religiones de algunas de las minorías que habitan en las zonas montañosas del Sur y del Suroeste. De hecho, el mito de Pangu, el creador del universo y todo lo que éste contiene, arrinconado por los chinos en el terreno de la fábula hace ya muchos siglos, mantiene hoy en día una presencia viva en la cultura y religión de varios pueblos indígenas del Sur de China.
Cuando se habla de la religión en China hay una discusión permanente entre los que opinan que los chinos son ateos por naturaleza, y los que aseguran lo contrario. Tal vez ayude a entender mejor la relación de los chinos con la religión, si consideramos que estas religiones primitivas han sido la base sobre la que se han superpuestos las subsiguientes religiones nacionales e importadas.
Transcendencia del confucianismo
Después de la muerte de Confucio se estableció un culto al maestro, y asi surgió un gran número de adeptos que enseñaron y difundieron su doctrina.
Hacia el siglo III a.C., los conco libros clasicos y la obra de Confucio fueron quemados por horden del emperador T´sin Che Huang-ti, quien dejaba fundar un nuevo regimen imperial sobre las ruinas del feudalismo para convertir a China en escritura e impuso un modo de pensamiento que igualmente unificó el imperio; a fines de su reinado (202 a.C.), se rescató nuevamente el legado confuciano, y se le otorgó plena libertad de enseñanza y práctica. E n el año 960, con el advenimiento de la dinastia Song, el confucianismo se convirtió en la religión oficial del pueblo chino.
A finales del sigloI d.C., se ofrecían sacrificios en altares dedicados a Confucio, la dinastía reinante ordenó la construcción masiva de templos y de escuelas públicas para la enseñanza del confucianismo.
Bajo la dinastía Manchú de los T´sin (1644-1911), que se mantuvo en el poder hasta la proclamación de la República en 1912, el culto continuó en apogeo, al punto que el Estado confirió a Confucio los títulos ofrecidos al mismo emperador: maestro supremo, rey, santo supremo e hijo adoptivo del emperador .
Al iniciarse la Revolución de 1912, con el apoyo de jóvenes intelectuales y de estudiosos universitarios se quiso eliminar su doctrina, y hacia 1916 se decretó la supresión del estudio de los cinco libros clásicos en todas las escuelas de la nación.





Taoísmo
El taoísmo, dicen los chinos que es la única religión originada en su propio país. Y en realidad tampoco es cierto, primero por que a lo largo de la historia se han numerosas religiones y cultos, de las que un buen número de ellas han llegado hasta nuestros días tras una historia accidentada, y segundo por que en su origen el taoísmo no era una religión, sino un sistema filosófico, el desarrollado entre otros por Lao Zi y su discípulo Zhuang Zi. Una filosofía un tanto esotérica que exploraba y desarrollaba la segunda de las religiones primitivas de China, el culto a la naturaleza, propugnando la integración del hombre en la naturaleza, y el alejamiento de los asuntos de gobierno.
Con el paso de los siglos, la filosofía no bastó para satisfacer los deseos de la gente de creer en un dios, y gradualmente se fue convirtiendo en una religión, de la que se aprovecharon también algunos avispados, que tras deificar a Laozi, y a otros personajes legendarios como los llamados Ocho Inmortales, se comenzaron a erigir templos y ofrecer servicios religiosos a la población.
Los templos taoístas, en general, no han aguantado esa transformación del taoísmo desde filosofía a religión. De hecho, los auténticos monjes taoístas no viven en los templos, sino haciendo vida de eremitas en las montañas que para ellos son sagradas. Lo que vuelve a evocar ese culto a la naturaleza del que son herederos.






















Budismo
Es la más importante de las religiones que se practican en China, y la que cuenta con mayor número de adherentes. Como todo el mundo sabe el budismo se originó en la India, y aunque se dice que pocos años después de la muerte de Buda ya llegaron las primeras noticias del budismo a China, la religión se fue expandiendo muy lentamente, ya que las comunicaciones a través del Himalaya eran muy escasas, y el rodeo por la llamada posteriormente Ruta de la Seda tampoco era un camino fácil.
El primer empujón fuerte que recibe la nueva religión se da en el año 68 de nuestra era, cuando un emperador de la dinastía Han envió a algunos funcionarios a la India a informarse sobre esta religión, construyendo a su regreso el Templo del Caballo Blanco, cerca de su capital Luoyang, desde donde se inició el estudio de los textos traídos precisamente a lomos de un équido del mencionado color. Durante los siglos siguientes el budismo va cobrando fuerza en territorio chino, aunque no es hasta el siglo V que se produce su verdadera expansión, alcanzando su difusión a los lugares más remotos del país. No obstante, el budismo de esos siglos es todavía una religión extranjera, muchos de cuyos conceptos, al no tener equivalencia en chino, se traducían siguiendo los conceptos de los taoístas con los que guardaban algunas semejanzas. No fue hasta que el monje Xuanzang realizó su gran viaje a la India en busca de las escrituras budistas y se fundó en el año 652 la Gran Pagoda de la Oca, en Xi'an, para conservarlas, que se inicia en China un proceso sistemático de traducción y reflexión sobre las enseñanzas de esta religión. Es la época gloriosa de la dinastía Tang y el budismo pronto impregna todos los aspectos de la vida, la cultura y el arte chinos. Numerosas escuelas de pensamiento budista surgen alrededor de Xi'an. Monjes llegados de Corea y de Japón llevan las doctrinas budistas a sus respectivos países. Pero al igual que las doctrinas filosóficas seculares se convierten en religión, el budismo adquiere demasiado poder, sus monasterios controlan grandes extensiones de tierra. Los emperadores toman cartas en el asunto y limitan su poder, de tal forma que para la dinastía Song, el esplendor del budismo ya se ha eclipsado, manteniendo su importancia en la sociedad como una de las religiones que practican unos chinos que volverán a regir sus vidas por las enseñanzas de Confucio puestas al día por los pensadores de la nueva escuela.


Islamismo

Las enseñanzas de Mahoma penetraron a China a través de la Ruta de la Seda, de la mano de comerciantes y viajeros que llegaron a Xi'an desde los países musulmanes. Simultáneamente se produce una penetración del islamismo a través de los puertos de la costa, como Cantón y Quanzhou, donde se asientan asimismo mercaderes musulmanes. En dichas ciudades es en donde se construyen las primeras mezquitas, algunas de ellas han mantenido el culto hasta nuestros días. Y aunque desde estos focos la religión del Islam va extendiéndose por las diferentes ciudades y regiones de China, la mayoría de sus adeptos los mantendrán entre las minorías del Oeste y del Sur, así como sus descendientes establecidos en las grandes ciudades, sin llegar a ejercer nunca una influencia importante sobre la vida y cultura china.




Cristianismo
Los primeros cristianos que llegaron a China fueron los nestorianos, una vez más a través de la Ruta de la Seda, y desde Xi'an intentaron propagar su religión al resto del imperio. No tuvieron mucho éxito, y hoy sólo la estela llamada "Lápida de la propagación del nestorianismo de Daqing", en el Museo de las Estelas de Xi'an, nos recuerda su presencia.
Menos éxito aún tuvieron algunos misioneros que alcanzaron el Celeste Imperio durante los siglo XII y XIII. No será hasta el siglo XVI, en que los jesuitas pongan todo su empeño en la evangelización de estas tierras que el cristianismo, y con él occidente, sea dado a conocer en China, y las primeras noticias sobre China empiecen a circular por Europa. Los jesuitas lograron algunos progresos durante los siglos XVI y XVII, asegurándose incluso la presencia en la corte, pero ni el favor de los emperadores y algunos personajes importantes les libró de sufrir persecuciones, ni la construcción de algunas iglesias les permitió afianzarse entre los chinos.
El cristianismo volvió a empujar con fuerza en China durante el siglo pasado, acompañado generalmente de las políticas agresivas de Francia e Inglaterra, consiguiendo una buena implantación y realizando numerosas obras de carácter social. Pero sus intereses estaban demasiado íntimamente engarzados en los de unos gobiernos, los de sus países, que colonizaban China, por lo que después de la fundación de la República Popular China la mayoría de los misioneros extranjeros fueron expulsados del país. La situación del catolicismo en China, es actualmente muy curiosa. Ya que el gobierno asegura que permite y garantiza la libertad de creencias y culto, pero considera ilegal que una organización religiosa jure lealtad a otro gobierno que no sea el chino, como de hecho hacen los cristianos con el Papa y el Vaticano. Como resultado de esto se da la existencia de dos iglesias católicas. La china, legal, que pasa del Vaticano, y la que acata la autoridad del Vaticano, ilegal.

















China, una sociedad en debate interno
Desde el punto de vista geográfico, China tiene una extensión que casi equivale a toda Europa, y dado su vasto territorio podemos entender su variedad climática, ya que en China encontramos casi todos los tipos de climas (templado, subtropical, tropical y ecuatorial). Esa gran extensión también nos ayuda a entender su gran variedad étnica; en China conviven hasta 56 etnias diferentes (manchúes, zhuang, tibetanos...), siendo la más numerosa la han que supone el 92% de la población.
China es un país en proceso de cambio y éste es el rasgo principal de su sociedad, de su economía y de su política. Aparece ante nuestros ojos como una anomalía, ya que tras la caída del comunismo, y frente al resto de países que mantienen este régimen político en Oriente (Vietnam o Corea del Norte), China está cada vez más integrada en la comunidad internacional. El éxito de las reformas económicas, que ha permitido evitar el malestar social y la crisis, nos ayuda a comprender las diferencias.
Pero en este país gigante, con 1.200 millones de habitantes, la sociedad está inmersa en un debate interno, entre el mantenimiento de la propia identidad y la necesaria modernización. La historia de China como nación puede remontarse hasta el siglo XVI a. C., momento en el que se fundó la dinastía Chang. Desde entonces y hasta la proclamación de la República Popular China por Mao Zedong el 1 de octubre de 1949, se sucedieron una serie interminable de reinos y dinastías que han marcado profundamente las tradiciones y las costumbres chinas, caracterizadas, hasta entonces, por su inmovilismo. Tras la revolución comunista y bajo el sistema de la República Popular de Mao, se iniciaron una serie de profundas reformas económicas, administrativas, sociales, etc... que han terminado con el viejo orden. Tras la era moísta, China entra en una fase caracterizada por la moderación, pero en la cual las reformas continúan. En menos de un siglo se han resquebrajado tradiciones milenarias. Así, los chinos viven un debate interno entre tradición y modernización, entre el inmovilismo y el cambio, entre Oriente y Occidente, entre el comunismo y el capitalismo...
En el presente Cuaderno Didáctico nos acercaremos a la tradición de esta sociedad milenaria con un interés antropológico y desde el punto de vista de sus creencias y en concreto, desde su concepción cosmogónica.
Época de la historia de la civiliación China
Geografía

El vasto territorio chino ha cultivado la antigua civilización la antigua civilización de China; el laborioso pueblo chino con sus 56 etnias ha creado una historia extraordinaria. Hoy en día, China, llevando adelante las tradiciones y con las puertas abiertas al mundo, marcha hacia la modernización.

Durante millones de años, la propia naturaleza y las actividades del hombre han conformado el ámbito geográfico de China. Desde la costa del este hasta las áreas nevadas en el oeste, desde las zonas bajo las lluvias primaverales al sur del río Changjiang hasta las regiones sopladas por el vieno otoñal al norte de la Gran Muralla, el suelo nacional, el medio ambiental, los recursos naturales, la economía y la cultura tienen sus propias particularidades y constituyen los escenarios naturales, económicos y culturales de China.



Con formada por planicies costeras y colinas, altiplanos y montañas, China es en la actualidad uno de los países más grandes, no sólo del Lejano Oriente sino del mundo; a lo largo de la historia su gran territorio sufrió siempre marcadas fluctuaciones en cuanto a extensión, pues cambio sus fronteras y límites geográficos de acuerdo con las diferentes invaciones y conquistas por parte de pueblos extranjeros.


Durante mucho tiempo China no estableció contacto con el mundo que la rodeba, ya fuera el Occidente o el mismo sur de Asia.  China está situada en el hemisferio boreal y todo su territorio jurisdiccional se encuentra al norte del Ecuador. La frontera terrestre china mide, en total, más de 20.000 kilómetros y, en dirección contraria a la aguja del reloj y paralelamente a la línea fronteriza desde la desembocadura del rio Yalu por el este, China linda sucesivamente con los siguientes 15 países: Corea, Rusia, Mongolia, Hazakistán, Kirgizistán, Tadjikistán, Afganistán, Paquistán, la India, Nepal, Sikim, Bután, Birmania, Laos y Vietnam. Las partes este y sur del continente chino están bañadas por el Mar Bohai, el Mar Amarillo, el Mar Este y el Mar Sur de China y separadas, por un brazo de mar, de Japón, Filipinas, Malasia, Indonesia y Brunei.

Con una extensión de más de 18.000 kilómetros, la línea costera china, desde la desembocadura del río Yalu por el norte hasta la ría del Beilun, en la frontera con Vietnam, por el sur, toma una forma de luna nueva con la convexidad hacia el mar.

Proceso historico; Origen.


Los orígenes de China se encuentran en culturas neolíticas, pues en algunas excavaciones se descubrieron asentamientos en forma de aldeas
El pueblo chino se caracteriza por no tener leyendas sobre migraciones de otros pueblos a su tierra, lo que concuerda con los hallazgos, pues estos han demostrado que China fue poblada desde tiempos remotos. Se han encontrado fósiles de casi dos millones de años de antigüedad, entre los que destacan el hallazgo al norte de Yunna de dos incisivos e instrumentos de piedra pertenecientes al Homoerectus yuanmouensis.

De acuerdo con Flora Botton Beja (profesora-investigadora del Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México), "el antepasado con mayor fama es un ser conocido como “el hombre de Pekín”, que vivió hace aproximadamente 500.000 años en el norte de China y que claramente posee características humanas". El hombre de Pekín caminaba erguido, el volumen de su cerebro era de la mitad o más que el del ser humano actual y usaba las manos con destreza. Otro de los importantes hallazgos es el de Zhoukoudian, pues aquí encontraron restos de Homo sapiens, que poseía una destreza mayor a la del hombre de Pekín.

Yangshao, Julio López Saco Los orígenes de China se encuentran en culturas neolíticas, pues en algunas excavaciones se descubrieron asentamientos en forma de aldeas. En estos trabajos se tuvo conocimiento de dos culturas: la Yangshao y Longshan.

Los chinos pertenecen a la raza amarilla o mongólica. Parece cierto que son menos antiguos que los indios, y hasta se cree que no son sino indios de la casta militar, que renunciaron sus privilegios.
Sus tradiciones nos enseñan que bajaron de la meseta del Asia Central, al lado de la India, y se extendieron hacia el oriente.

Esplendor
La época de mayor esplendor de China, cuando se edificaban suntuosos templos y se imprimían admirables libros
Posteriormente, China sufrió a causa de las luchas entre los nobles para ocupar el trono. En esa época fue cuando, desde la India, se introdujo el budismo, religión que arraigó en el pueblo, que había ya casi olvidado a Confucio por las prohibiciones de los emperadores.
El budismo, religión que enaltece los mejores sentimientos humanos, pacificó a la gente, y después de su propagación comenzó la época de mayor esplendor en la larga historia de China. Libros y autores, escuelas y colegios ocuparon un prominente lugar en la vida pública. En esa época, cuando en Europa se valían de pendolistas e iluminadores para copiar manuscritos con plumas de aves y pinceles, las crónicas chinas indican la existencia de libros impresos por medio de planchas de madera que llevaban grabado el texto que debía reproducirse, y que entintadas y prensadas sobre el papel, imprimían como las máquinas de nuestras imprentas. Por aquel tiempo también se escribió una admirable enciclopedia que tenía, según se afirma, muchísimos tomos, y sería la mayor que se haya publicado. En el Museo Británico existe un tomo de la primera edición.
Entonces reinaba la dinastía Ming; era la época en que se hicieron las mejores porcelanas que hayan fabricado los chinos y se erigieron soberbios palacios y templos. La fama de esta cultura y de la riqueza de China la difundieron por Europa los traficantes árabes, que eran los que acaparaban el comercio entre Oriente y Occidente.
Declive
File:Ahfaz farmers1.jpgEn la década de 1990, el movimiento democrático experimentó un declive, dentro y fuera de china. Parte de este declive fue a causa de las medidas represoras del gobierno chino contra el movimiento, con medidas estrictas para impedir que se mencionase la democracia en Internet o en otros medios. Además, tras los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos, China ha aprobado leyes antiterroristas que muchos ven como una excusa para increpentar los poderes para descubrir a disidentes potenciales